Cuando en un momento de la historia las cosas sufren un gran cambio, dicho instante se define como “turning point”, es decirmomento de cambio; y aquellos inmigrantes que ya radicaban en Estados Unidos recuerdan el 9/11, no tanto por la tragedia que representó, como por el día en que su situación en este país sufrió un giro de 180 grados.

 

Hace 10 años, los inmigrantes pasaron a ser terroristas. Los legisladores federales y estatales comenzaron una guerra interna hacia todo aquel no nacido en Estados Unidos, que no hablase inglés con fluidez y cuyo color de piel fuese diferente a los nativos, sin importar su estatus en el país. Todo aquel diferente a ellos empezó a ser perseguido a través de cientos de leyes, que buscaban hacerle imposible su estancia

en el país.

Leyes para evitar que recibieran licencias de conducir o identificaciones estatales, leyes para evitar que recibieran atención en idiomas diferentes al inglés, leyes para limitar la prestación de servicios de salud y de atención en las escuelas públicas, diferenciación en las tarifas a pagar en la educación superior, otras para evitar que compraran vivienda o la rentaran, limitación de servicios bancarios y financieros,  leyes para evitar que trabajasen en el sistema económico tradicional, leyes para evitar ciertos cultos religiosos, millones de deportaciones a través de redadas y leyes para identificar a los inmigrantes indocumentados.

Aquellos radicales que seguían los principios de la intolerancia y el racismo encontraron la excusa perfecta para enfilar sus cañones de discriminación hacia las minorías, en la búsqueda de cambiar un mapa político que estaba presentando un cambio, que al final lo desaceleraron pero que es imposible detener.

La historia será la encargada de demostrar el efecto que sobre la economía, el desarrollo del país y, lo más importante, el retroceso en la aplicación de los principios de los derechos humanos y civiles ocasionó esta persecución, ya que los medios de comunicación seguramente harán caso omiso de comentar el cambio que en los inmigrantes generó este luctuoso día.

 

 

Avi Poster

Avi Poster, consultor educacional,
activista comunitario y coordinador
de la Coalición para la Educación sobre Inmigración.


Sin duda, los terribles acontecimientos del 9/11 han tenido un impacto dramático y debilitante en los inmigrantes y refugiados que viven y llegan a Estados Unidos. Además de las reacciones de cautela que naturalmente surgieron como resultado de las víctimas de la violencia sin sentido, a raíz del 9/11 ha habido un cambio en la actitud reaccionaria hacia todos los recién llegados. Durante los últimos diez años hemos asistido a una disminución de la confianza en las personas que son percibidos como diferentes, un aumento en los crímenes de odio y de perfiles étnicos y religiosos, la llegada de la política pública regresiva y la desaparición de los avances hacia la adopción de la necesaria reforma de inmigración. La década pasada demuestra históricamente ser un revés en la tolerancia de América y su capacidad de abrazar las diferencias entre nosotros. Sólo podemos esperar que la próxima década revierta esto.

Vanessa Sáenz, abogada

El 11 de septiembre fue, probablemente, el día más trágico en la historia de Estados Unidos de este siglo. Se ha sacado lo mejor de la humanidad y lo peor de la humanidad. Puso a prueba los límites de cada uno y cada persona involucrada. Desafortunadamente, una de las peores cosas para salir de esta tragedia fue una de las peores y más estrictas  leyes contra los inmigrantes, pues se ha visto en los últimos años “justos pagando por pecadores”. Aunque de alguna manera nos hemos convertido en una nación más fuerte,  también se han erosionado algunos de los más elementales derechos civiles que todos han disfrutado. Si esto es necesario para mantener la nación segura y económicamente viable, aún está por determinarse.

 

 

Bruce Buchanan-Abogado

Recuerdo el martes 11 de septiembre del 2001 escuchar las noticias acerca de los aviones estrellándose contra las torres del World Trade Center, cuando me dirigía a trabajar (en ese entonces trabajaba en una oficina de gobierno en Arkansas).

9/11 dio a luz muchos cambios en la cultura americana. Ese día, muchos estadounidenses de pie, juntos, unidos, apoyándose uno al otro. Sin embargo, es lamentable que, como nación, hayamos permitido que nuestro orgullo nacional nos lleve a temer a todo aquel que percibimos como diferente de nuestra identidad estadounidense.

Parece que hemos perdido el espíritu de América que es un país de inmigrantes, y en su lugar hemos llegado a considerar al inmigrante como un extraño, como alguien que no es bienvenido.

Nos mantenemos al margen y vemos cómo los ciudadanos de este país son deportados con base en su apariencia o el lenguaje. Hemos visto cómo nuestros ciudadanos son detenidos y encarcelados sin fianza ni derecho a un abogado. Hemos sido testigos de cómo nuestros oficiales disparan y matan a los niños al otro lado de nuestras fronteras y hemos visto, incluso a nivel local, cómo el miedo hace que cuestionemos las acciones de la gente buena.

Algunos dicen que estos son los precios que pagamos por ser una nación segura, yo digo que este es el precio que pagamos por permitir que nuestros miedos guíen nuestras acciones.

Nuestra conciencia colectiva se ha olvidado de cómo el nacionalismo y el miedo causaron que en naciones europeas se exterminara a millones de personas de religión judía, basándose sólo en el miedo. Incluso se permitió que fueran atacados directamente.

¿Cuándo nos reconoceremos en los ojos de los inmigrantes? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que el inmigrante sólo representa las luchas que enfrentan al fundar este país? Me gustaría tener la respuesta. Diez años más tarde, rezo por la sabiduría de abrazar nuestros miedos como país, a fin de no permitir que sean la fuerza motriz de nuestras acciones.

 

 


Compartir:

Hola TN

Comentarios

  1. Pablo A marzo 27, 2016 at 5:44 pm - Reply

    Si tienen razón, cuando será que la gente de sus ciduades y pubñlos comprenderá que los inmigrantes son seres iguales, que solo vienen buscando un hosrizonte nuevo y prospero pero que se quiebran el lomo igual… Pero creo que todos tendemos a caer en esas restricciones cuando pensamos que nos han venido a quitar el trabajo, el territorio etc

Déjenos su comentario