Nashville acongojada y solidaria por fallecimiento del hijo de la alcaldesa Barry

El pasado domingo 30 de julio Nashville despertó con la trágica noticia del fallecimiento del único hijo de la familia de Bruce Barry y la alcaldesa Megan Barry.

Con un sentido comunicado los esposos informaron la noticia que ningún padre está preparado para recibir, acontecida la noche del sábado 29 de julio.

“Temprano por la mañana recibimos noticias que ningún padre tendría que oír nunca. Nuestro hijo Max sufrió una sobredosis y falleció. No podemos comenzar a describir el dolor y la angustia que viene con la pérdida de nuestro único hijo. Nuestro hijo era un alma amable llena de vida y amor para su familia y amigos.

“Nuestra familia apreciaría mucho sus pensamientos y oraciones, y respetuosamente pediría privacidad mientras lloramos la pérdida de nuestro niño y comenzamos a entender un mundo sin su risa y amor en nuestras vidas”.

Max Barry, de 22 años, se graduó en junio de la Universidad de Puget Sound. Max asistió a la Escuela Primaria Eakin, West End Middle School y MLK High School antes de asistir y graduarse de la University School of Nashville. Le sobreviven sus padres, así como los abuelos Joyce Brody, Jan Mueller y Ken Mueller.

Al siguiente día una multitudinaria muchedumbre hizo una larga fila en la Escuela de Música Blair de la Universidad de Vanderbilt, lugar de visita de la familia el lunes para su difunto hijo para dar sus condolencias a los padres. Por horas, la alcaldesa y su esposo pacientemente y visiblemente acongojados saludaron uno a uno a los millares de asistentes.

No importó el color político ni las diferencias de raza, credo o religión, funcionarios del gobierno, empresarios, deportistas, defensores de los derechos familiares y amigos de la familia y público en general, ciudadanos comunes, acompañaron a la séptima alcalde de  Nashville en este momento de inmenso dolor.

El obituario escrito por los padres y distribuido a los visitantes mostraba el sentimiento del gran hijo que emprendió a temprana edad su camino a la eternidad.

“Max era nuestro muchacho querido. Él nos hizo reír y nos volvió locos, nunca lo oiremos decir mamá o volver a bailar, nunca bailaremos en su boda o celebraremos otro hito con él, pero lo recordaremos por lo dulce y dulce alma que fue. El alma que estaba inquieta y tranquila y libre y hermosa y amable Max era la persona más amable que alguna vez conocimos. “Max, te extrañaremos”.

El martes a las 10 de la mañana se llevó a cabo un servicio conmemorativo en el teatro Belcourt, que también estuvo abierto al público.

Redacción Hola TN


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