¿Que esperar a partir del 20 de enero?

Superado el proceso de ratificación electoral por parte de los miembros del Colegio electoral el pasado mes de diciembre, este organismo ratifico a Donald Trump como próximo presidente de los Estados Unidos, y el día 20 de enero estaría tomando posesión de su cargo, y a partir de esa fecha empezaría a gobernar. Hasta ese momento, el presidente actual, Barack Obama, continuará ejerciendo sus funciones en calidad de jefe de Estado.

¿Puede gobernar solo?

El sistema político de los Estados Unidos está como en la mayoría de las democracias, basado en los tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, quien toma la decisión de las leyes es el congreso, el presidente solo introduce propuestas de ley al congreso, y ejecuta las existentes, el judicial analiza las acciones para evitar que estas estén en contra de la ley y la constitución. Es cierto que los representantes del Partido Republicano mantienen la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, muchos de ellos no han apoyado a Trump durante la carrera presidencial y aun luego de su elección por sus posiciones radicales, así que igual Trump necesita que sus leyes pasen por ambas cámaras.

El presidente puede ejercer poder de alcance legal, con las llamadas “acciones ejecutivas” –Obama impuso el DACA inicial utilizando este recurso- , pero el congreso puede demandarlas y hacer que el poder judicial las detenga –caso de la segunda acción que ampliaba el DACA e iniciaba el DAPA-, así que no necesariamente sus acciones pueden llevarse a feliz termino pues incluso los participantes de un partido minoritario como lo serán los demócratas en esta legislatura e incluso ciudadanos comunes y corrientes pueden demandar las Acciones Ejecutivas y hacer que jueces las detengan.

En conclusión un Presidente no gobierna solo y no puede hacer lo que él quiera, aun cuando si tiene mucho poder cuando hay un partido mayoritario respaldándolo en el congreso.

Una nación polarizada

Ciudadanos de varios estados han salido a la calle para protestar contra el triunfo de Donald Trump. Varias marchas se han dado y se están organizando en el centro de Tennessee en protesta por la actitud que mostro el presidente elegido durante su campaña hacia los inmigrantes y refugiados. En el centro de la ciudad de Santa Bárbara (California) varias decenas de personas han celebrado una marcha con la consigna ‘Not my president’ (‘No es mi presidente’). También se han registrado marchas en contra de Trump en las ciudades de Nueva York, Portland (Oregón), Seattle (Washington) y cerca de la propia Casa Blanca. Una multitudinaria marcha se estaría organizando para el día de la posesión con millares de personas viajando a Washington.

La sociedad estadounidense está muy polarizada, más de la mitad de los votantes no lo hicieron por Donald Trump y hoy están resentidos, los inmigrantes están temerosos de su futuro, los sitios de información de inmigración a Canadá colapsaron el día siguiente a  la elección, el peso mexicano tuvo una de sus mayores caídas en la historia.

Ante ese escenario ningún presidente o partido político puede excederse en sus funciones pues sabe que está caminando en una cuerda muy delgada y bastante floja, y si es cierto, Estados Unidos esta tanto o más polarizado que cuando la guerra civil.

¿Que esperar? Más allá de la fronteras

La relación con América Latina no hubiese sufrido un cambio muy radical con una presidencia de Hillary Clinton, pero la llegada de Trump y sus amenazas con los tratados internacionales y el muro pueden cambiar la panorámica de las relaciones con países latinoamericanos como México (Nafta) y también con Colombia, Perú y Chile (Tratado Transpacífico)  y Cuba si se deciden reversar ciertas medidas tomadas por Obama que no agradaron a los Políticos Republicanos de herencia Cubana.

El muro y los migrantes

Una de las promesas de campaña fue: Construir un muro en la frontera con México, que se pagaría con un cargo a las remesas que envían los inmigrantes a sus familiares (América Latina, recibe cada año más de 65.000 millones de dólares en remesas enviadas por inmigrantes desde EE.UU.). Guatemala basa una gran parte de su economía en los 7.000 millones de dólares, que recibe por remesas. Habrá muchos analistas que le harán saber al nuevo presidente el impacto económico y costo en términos políticos de una debacle en las economías y vida de estos países que desde el nacimiento del Mercado Común Europeo son los socios naturales para el mercadeo de los productos de los Estados Unidos al limitarse las fronteras del mercado en Europa.

Otra fue: Que deportaría los 11 millones de presuntos inmigrantes ilegales, – luego bajo el tono de este tema diciendo que solo serian los buscados por la justicia o que hubiesen cometido crímenes- para nadie es desconocido que desde que Reagan aprobó la última reforma migratoria, el temor a ser echados del país es aprovechado por los empresarios estadounidenses para contratar trabajadores indocumentados, con nulos derechos laborales y salarios más bajos, ella es la razón para que no haya habido una nueva reforma desde 1986 pues a los dueños del país no les conviene. ¿Está dispuesto Trump a enfrentarse con las corporaciones, si lleva a cabo una deportación masiva?

Relaciones con Cuba

El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana es otro aspecto clave de la relación de EE.UU. con América Latina.  Los partidarios de una política dura hacia Cuba, están insertados en el Partido Republicano, Trump podría darle a Marcos Rubio y a Ted Cruz, una gran satisfacción si reversara los acuerdos llevados a cabo por la actual administración, de lo contrario estos presionarán a la burocracia del Departamento de Estado, del Tesoro y del Comercio, así como otras instituciones del Gobierno, para que apliquen el bloqueo económico, comercial y financiero con todas las de la ley, lo que puede incluso hacer peligrar los viajes y el envío de remesas a Cuba,

Tratados de Libre Comercio

Trump sostuvo que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) era negativo para la economía estadounidense. Reversarlo implicaría fijar aranceles (impuestos) a los productos que se importen de los países vecinos, México y Canadá. Resulta demasiado prepotente pensar que “yo puedo tomar medidas que afecten a otros y que estos se estarán quietos”, reversar un tratado significa evaluar la balanza comercial con estos países; cuanto les compro y cuanto me compran, los aranceles no son de una vía, si EE. UU. coloca aranceles a los productos importados estos países también seguramente colocaran estos impuestos a lo que  Estados Unidos les exporta, la pregunta es ¿quién pierde más? Y sin un muy profundo análisis seguramente encontraremos que Estados Unidos no puede colocar aranceles pues se elevarían los costos de los alimentos, producto de primera necesidad, lo que Estados Unidos exporta son insumos industriales o productos terminados que pueden ser comprados a mejor precio a otros países, y dejar de comprar a Estados Unidos en virtud de cumplir los tratados.

Caso similar sucedería con el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), en el que participan cuatro países latinoamericanos (México, Colombia, Perú y Chile) y que fue duramente criticado por Trump durante su campaña.

Incierto futuro

Solo Trump sabe lo que tiene en su cabeza para gobernar a los Estados Unidos en los próximos 4 años o quizás 8, lo cual no creemos, pero tampoco creíamos que podría llegar a presidente. Esto es lo que tiene a todo el mundo –literalmente- en incertidumbre.

En mi país se conoce como bestias a los animales de carga (burros, caballos, yeguas, mulas etc.) y el dicho popular decía “no hay que ensillar antes de tener las bestias”. A la fecha ya muchas organizaciones y seguidores de algunas corrientes políticas están de antemano crucificando al nuevo presidente cuando el aun no ha empezado a gobernar. La historia reciente ha determinado que el que para la mayoría ha sido el mejor presidente de los Estados Unidos ha sido Ronald Reagan, es decir el único presidente no político en 100 años. Si un artista de Hollywood se convirtió en el mejor presidente de la historia, ¿Por qué no puede pasar lo mismo con un magnate billonario no político?, traigamos las bestias y allí si ponemos la silla. Es decir dejémoslo llegar antes de empezar a criticar.

Con excepción de México, América Latina nunca estuvo en la agenda de campaña de Trump, así que seguramente más allá de la frontera con Guatemala, los países latino americanos no tendrán más que navegar dependiendo de la tormenta que traiga el día a día en la economía y vida estadounidense.

Las medidas relacionadas con el muro y con la deportación de inmigrantes traerían grandes costos incalculables e inimaginables para la economía de los Estados Unidos y es imposible pensar que un congreso  o un partido de oposición, o las grandes corporaciones, no sean capaces de trancar cualquier intento que haga explotar la economía del vecino país, y la propia de los Estados Unidos, así que los mexicanos tiene que confiar en que los opositores y aun los miembros del propio partido republicanos actuaran con sentido común.

Lo que si estamos seguros es que en el lado económico y diplomático Trump se la estará jugando en las negociaciones con Rusia, y con China.

No nos preocupemos, esperemos lo mejor, más bien ocupémonos preparándonos por si viene lo peor.


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